Al cruzar la puerta de La Casa del Tío Mines, todo cambia.
El ritmo se calma, el ruido desaparece y empiezas a sentir que este lugar también es un poco tuyo.
Aquí no vienes solo a alojarte, vienes a vivir la casa. Con sus 90 m² completos para ti, cada espacio está pensado para que te sientas cómodo desde el primer momento. Dos dormitorios acogedores, una zona de estar amplia donde reunirse y una cocina totalmente equipada que invita a compartir momentos sencillos que acaban siendo los mejores.
Fuera, la casa se abre al entorno: el jardín, la terrazao las vistas a la montaña se convierten en rincones donde desconectar y dejar pasar el tiempo sin mirar el reloj.
Y sí, aquí todos sois bienvenidos, las mascotas también pueden formar parte de la experiencia. En el fondo, no es solo una casa rural. Es ese lugar al que apetece volver incluso antes de irte.
AQUÍ TIENES TUS LLAVES
Al cruzar la puerta de La Casa del Tío Mines, todo cambia. El ritmo se calma, el ruido desaparece y empiezas a sentir que este lugar también es un poco tuyo. Aquí no vienes solo a alojarte, vienes a vivir la casa. A desayunar sin prisa, a alargar las sobremesas, a encender la chimenea cuando cae la tarde o a salir a la terraza y respirar ese aire que solo se encuentra en el norte.
AQUÍ TIENES TUS LLAVES
Al cruzar la puerta de La Casa del Tío Mines, todo cambia. El ritmo se calma, el ruido desaparece y empiezas a sentir que este lugar también es un poco tuyo. Aquí no vienes solo a alojarte, vienes a vivir la casa. A desayunar sin prisa, a alargar las sobremesas, a encender la chimenea cuando cae la tarde o a salir a la terraza y respirar ese aire que solo se encuentra en el norte.